Ya no quiero quererte.

Cuantas veces habré soñado tener tu espalda medio metro mas cerca de mi. Y tu sonrisa. ¿Y ahora? Ahora estoy aun recogiendo los trozos en los que me rompiste, son tantos y tan pequeños que no sé si algún día podré volver a ser como era antes. Porque tú, ya me recompusiste una vez y quién sabe si algún trozo te lo quedaste tú, con mis ilusiones y mi sonrisa, y con mis ganas de que todo vaya bien. De estar bien. Como cuando me dabas los buenos días y las buenas noches, y entonces no me podía pasar nada malo, y si pasaba a mi no me afectaba. Yo te tenía a ti. Desde que no estás a mi lado los días son un poco más feos, ya casi no hay sol, ni veo la luna por las noches, el cielo está cubierto de nubes grises que quieren lloran pero no lloran, a lo mejor les he robado yo las lagrimas, me las he quedado e incluso ahora ni siquiera me quedan a mi y me limito a decir que está todo bien, solo unos pocos conocen la verdad y a cachos. Esos pocos están cogiendo los trozos de lo que un día fui y los recomponen poco a poco pero no es igual que cuando tu lo hacías, ahora a la mínima que sé sobre ti vuelvo a estar esparcida por el suelo, los trozos cada vez son más y más pequeños. En realidad no sé aun que va a pasar conmigo, supongo que algún día conseguiré levantarme pero hasta ese día maldigo lo cerca que he querido tener tu espalda, y agradezco no haberla tenido. Ni tu sonrisa. Ni a ti.

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