¿Tal vez has pensado en renunciar? yo aun no.

Cuatro mil días después de aquel año obcecado te dignaste a cumplir con la cita inaudible, y me alegro y me enfado a la vez, después de estudiar con cuidado aquel caso ejerciendo a la vez de fiscal y abogado, de juez imparcial, sentencio lo nuestro diciendo que el fallo mas grande ocurrió por guardar solamente los días más gratos y olvidar los de más. Mirarte de frente, admito en voz alta, que no pocas veces he sido tentado en coger la esperanza y lanzarla sin más a una fosa común donde yacen los sueños que nos diferencian.

19 días (y 500 noches)

Día 19 sin ti.
Sigo con los ojos rojos, la cabecita loca y el corazón despierto. No tengo ganas ni de respirar y por mucho que me esfuerce la sonrisa ya no me sale. No como cuando estabas tú. La gente se empeña en que yo este bien pero no lo consigue. Tengo 24 minutos de felicidad al día, y el resto son rayadas. ¿En que momento se me ocurrió confiar en ti? Contarte todo lo que sentía y lo vacía que estaba fue un error, ¿de qué me han servido poco más de dos meses de sentirme bien para que ahora pase esto? Me llenaste de buenos momentos y después los tiraste fuerte contra la primera basura que encontraste, porque ya no te hacían falta, ya no los necesitabas, ya tenias momentos mejores con otras personas. Y ahora ahí siguen en la primera basura que encontraste y demuestro mi masoquismo queriendo que vuelvas y me pidas perdón por todo lo que hiciste, que demuestres las palabras que dijiste o al menos que recojas mis sentimientos y me los devuelvas, porque son míos, me pertenecen, porque si de verdad te importa una persona la agarras con fuerza y no dejas que se vaya nunca de tu lado, y tú me diste la patada. Día 19 sin ti, y sigo como el primero, queriendo que vuelvas y lo aclares todo.

El equilibrio es imposible.

Con tierra de por medio fue más fácil volver a reír. No sé si Rulo tendrá razón en las palabras y si con distancia de por medio todo va a ser más fácil, lo que si sé es que he vuelto a ser la misma de siempre aun que a veces, a estás horas de la noche me entre el bajón, y casi ni me ria, las canciones y grupos que escucho ahora son mas deprimentes. Me prometí a mi misma hace poco más de dos semanas que no escucharía a Andres Suarez hasta que pase la tormenta, ni sé como lo he conseguido, a veces no soy capaz de controlarme y cuando el aleatorio decide que Tal vez te acuerdes de mi me tiene que hacer llorar pues no soy capaz de decir que no y se me clavan en el pecho todas y cada una de las palabras que cantan Andres. (Cuando sientas celos del aire que roza su garganta. Y cuando solamente quieras que te quiera él. Y cuando no quieras dormir por ver dormir a tu pareja, quizás me entiendas.) Entonces me armo de valor y decido autodestruirme con los lesbianos o con Rulo, que últimamente sus canciones hablan de mi vida, y de como me siento, y las lagrimillas van cayendo sin querer, y ya que estoy así por un poco más no pasa nada, aquí ya es cuando creo que voy a empezar a romperme (Oh, oh, oh) entera otra vez y releo el mensaje que con más ilusión he recibido hasta que se queda grabado en mi cabeza y tus palabras me hacen demasiada gracia en ese momento a la vez que duelen (Me da miedo que un día esto se rompa y que pasemos a ser dos simples desconocidos. Pero te prometo que por mi parte no va a ocurrir. Lo juro. Te quiero muchismo.), entonces ya sí, con la cabecita loca, los ojos rojos y el corazón despierto me olvido de ese mensaje y la voz de Santi Balmes diciendo que sea cierto el jamas (Oh, muérete) se clava en mis odios, luego en el pecho, y por último en el alma, que no sé si tengo aun o esta desgastada algo sube por mi estomaga y se queda en mi garganta, decide que mis cuerdas vocales no funcionen por un rato y las lagrimas vuelvan otra vez a mi ser, entonces aquí ya si que si los espejos del salón no están rotos, lo estoy yo. Y una vez autodestuida, y con Santi cantándome de nuevo esta vez Si salimos de está, puedo estar un poquito mejor y fingir un rato más que todo va bien. ¡Que no, que ha sido un momentito solo de bajada! ¡Que aquí no pasa nada!

Tú nunca serás una hortaliza, porque hasta las alcachofas tienen corazón.

Hay quién dice que a veces se necesita llegar hasta el fondo del pozo para coger impulso y seguir adelante. Pues bien, yo hace tiempo que estoy en el fondo y de aquí no salgo. El pozo cada vez es más profundo y más estrecho, y yo sigo abajo, casi ahogada y con ganas de salir pero no con fuerza. Cada vez soy más pequeña y cada vez es menos la gente que intenta ayudarme a salir. Cada vez más desconfiada y cada vez peor. No necesito un cualquiera, necesito un él.Y pienso, que si de verdad te importa alguien la agarras con fuerza y no dejas que se valla jamás de tu lado. ¿Entonces? Lo tuyo sólo son contradicciones. "Me importas y sigo aquí si quieres pero yo no voy a hacer nada por ti, pero me importas." "Me importas, pero lo que tengo lo tengo con cualquiera, pero me importas."
 Lo tuyo no es amor. Sopesaste un par de cosas y viste que yo era buena chica y que podía servirte... Y aun aquí, tirada en fondo, espero a que venga alguien y empiece a quitar piedras, y me resescate, y una vez rescata que recoga mis trozos,los pegue y se quede a mi lado, y se muera de pena si vuelvo a romperme.

Punto y a parte.

A veces la realidad supera a la ficción, y las historias de los libros son sólo historias, en cierto modo nuestra historia es como un libro con final abierto. Un punto y a parte. Que ahí está, aun sabiendo los dos que será el punto final. Porque tu no haces nada por cambiarlo y yo estoy cansada de ser siempre la mala. No te echo de menos. Tendrías que aprender a pedir perdón, a no jugar y a ser mas honesto. Jamás entenderé porque haces esto, ¿qué ganas con todo esto? El dolor se queda tan dentro de mi, es impresionante como lo bien que has movido tus cartas, pero no contabas con la aparición de la tercera persona. De la que un día se sintió como yo, o peor. Ella no se lo esperaba y yo ya me temía algo. Pasé del amor al odio en diez minutos. Me sentí vacía y golpeada por todos los lados. Y aun hoy ese dolor solo se le conoce mi almohada, y mi cama, esa que nunca entendiste porque tanto amor hacia ella, por eso, por los malos momentos. Me quedaría enterrada entre sabanas y colchón durante una vida, y volver a nacer y no fallar tanto, no conocerte y no confiar. Por que, aunque tu me hiciste creer culpable el único culpable fuiste tú, que no quisiste, no sentiste y no creíste en mi cuando decías que sí. Y las palabras bonitas las repartías entre no sé cuantas. Y no soy la primera, ni la última, la lección la llevo aprendida. Todavía duelen tus palabras, que a veces vienen a recordarme lo feliz que era contigo,  pero hoy me pregunto cuantas de esas palabras eran verdad y cuantas no. Y hoy, ya te has olvidado de mi. Y a mi, aun me quedan muchas noches en vela.

El antídoto es peor que mi adicción a ti.

Después de estudiar con cuidado este caso ejerciendo a la vez de fiscal y abogado .. de juez imparcial, sentencio lo nuestro .. diciendo que el fallo más grande pasó por guardar solamente los días más gratos y olvidar los demás. De cero a cien, en dos con cinco. De quererme a odiarme.

Ya no quiero quererte.

Cuantas veces habré soñado tener tu espalda medio metro mas cerca de mi. Y tu sonrisa. ¿Y ahora? Ahora estoy aun recogiendo los trozos en los que me rompiste, son tantos y tan pequeños que no sé si algún día podré volver a ser como era antes. Porque tú, ya me recompusiste una vez y quién sabe si algún trozo te lo quedaste tú, con mis ilusiones y mi sonrisa, y con mis ganas de que todo vaya bien. De estar bien. Como cuando me dabas los buenos días y las buenas noches, y entonces no me podía pasar nada malo, y si pasaba a mi no me afectaba. Yo te tenía a ti. Desde que no estás a mi lado los días son un poco más feos, ya casi no hay sol, ni veo la luna por las noches, el cielo está cubierto de nubes grises que quieren lloran pero no lloran, a lo mejor les he robado yo las lagrimas, me las he quedado e incluso ahora ni siquiera me quedan a mi y me limito a decir que está todo bien, solo unos pocos conocen la verdad y a cachos. Esos pocos están cogiendo los trozos de lo que un día fui y los recomponen poco a poco pero no es igual que cuando tu lo hacías, ahora a la mínima que sé sobre ti vuelvo a estar esparcida por el suelo, los trozos cada vez son más y más pequeños. En realidad no sé aun que va a pasar conmigo, supongo que algún día conseguiré levantarme pero hasta ese día maldigo lo cerca que he querido tener tu espalda, y agradezco no haberla tenido. Ni tu sonrisa. Ni a ti.