Punto y a parte.

A veces la realidad supera a la ficción, y las historias de los libros son sólo historias, en cierto modo nuestra historia es como un libro con final abierto. Un punto y a parte. Que ahí está, aun sabiendo los dos que será el punto final. Porque tu no haces nada por cambiarlo y yo estoy cansada de ser siempre la mala. No te echo de menos. Tendrías que aprender a pedir perdón, a no jugar y a ser mas honesto. Jamás entenderé porque haces esto, ¿qué ganas con todo esto? El dolor se queda tan dentro de mi, es impresionante como lo bien que has movido tus cartas, pero no contabas con la aparición de la tercera persona. De la que un día se sintió como yo, o peor. Ella no se lo esperaba y yo ya me temía algo. Pasé del amor al odio en diez minutos. Me sentí vacía y golpeada por todos los lados. Y aun hoy ese dolor solo se le conoce mi almohada, y mi cama, esa que nunca entendiste porque tanto amor hacia ella, por eso, por los malos momentos. Me quedaría enterrada entre sabanas y colchón durante una vida, y volver a nacer y no fallar tanto, no conocerte y no confiar. Por que, aunque tu me hiciste creer culpable el único culpable fuiste tú, que no quisiste, no sentiste y no creíste en mi cuando decías que sí. Y las palabras bonitas las repartías entre no sé cuantas. Y no soy la primera, ni la última, la lección la llevo aprendida. Todavía duelen tus palabras, que a veces vienen a recordarme lo feliz que era contigo,  pero hoy me pregunto cuantas de esas palabras eran verdad y cuantas no. Y hoy, ya te has olvidado de mi. Y a mi, aun me quedan muchas noches en vela.

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